La quiropráctica (también llamado quiropraxia) es
una profesión sanitaria que se ocupa de las disfunciones de
la columna vertebral y el
aparato locomotor, llamado subluxaciones quiroprácticas o
complejos de subluxación vertebral.

Los fundamentos de la quiropráctica están basados
sobre
la relación íntima entre la columna vertebral y
el
sistema nervioso y sobre la función de la columna vertebral
en
la biomecánica y el movimiento del animal.
Podemos decir que la quiropráctica es anatomia, neurologia y
biomecánica aplicada.
Con la quiropráctica, restablecemos la movilidad articular
correcta y mejoramos el movimiento de las articulaciones de la columna
vertebral y de las extremidades.
Esa
mejoría se logra a través del sistema
neurológico, estimulando los receptores situados en y
alrededor
de la articulación afectada. Esta mejoría
biomecánica y neurológica resulta en
músculos,
tendones y ligamentos más resistentes, más
fuertes y
más desarrollados y un cuerpo en general más
equilibrado.
Podemos observar una mejoría de la postura y la
función
del cuerpo. También mejora la coordinación y la
propiocepción resultando en mejor rendimiento de los
animales de
competición.

Influenciamos los órganos internos, llevando a mejor salud
en general y mejor inmunidad.
La
terapia manual existe ya más de 5000 años,
pero la
profesión actual de la quiropráctica
empezó en el
año 1895, con el dr. Daniel David Palmer. El
abrió el
primer Colegio de Quiropráctica en Davenport, Estados Unidos.
La manipulación quiropráctica se llama
un
“ajuste”. Es un impulso controlado,
específico en
dirección, con poca fuerza, poca amplitud y alta
velocidad. Se hace el ajuste lo más cerca posible a la
articulación afectada.
Con el impulso, estimulamos los receptores, que, por sendas sensoriales
estimulan el sistema nervioso central. Las vías
motoras a su
vez
estimulan correctamente los músculos, glándulas y
órganos.